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Invita la casa · Nº 4

¿Franquicio o crezco con locales propios?

Franquiciar no es crecer con dinero de otros. Es venderles tu sistema.

Escribe Jaime Rodríguez · opina Carlos Esteve · 29 de octubre de 2026

Todos hemos ido al segundo local del sitio que nos encanta y no era lo mismo. Y, sin embargo, casi todo lo que funciona como un reloj en una calle comercial puede ser una franquicia.

El sitio que te encanta abre otro local, vas, y no es lo mismo. La carta es igual, el rótulo es igual, y falta algo que no sabes nombrar. Ese algo era el dueño, o la encargada de siempre, o la manera de servir la cerveza. Franquiciar es apostar a que ese algo se puede escribir en un manual, procedimentar y enseñar a otro. A veces se puede. Casi siempre, todavía no.

Negocios que han perdido el alma o el gen por crecer así hay muchos. Pero fíjate también en los que no, porque vivimos en un mundo donde casi todo el comercio que gana dinero y funciona como un reloj puede que sea una franquicia.

Muchos caminos

La franquicia en España factura más de 28.000 millones de euros al año, y detrás hay miles de familias que han puesto sus ahorros en la marca de otro. Restalia, la casa de 100 Montaditos, planea invertir 200 millones en cinco años junto a sus franquiciados: crece con el dinero de otros. En el otro extremo, Five Guys ha acordado comprar más de cien restaurantes a su mayor franquiciado en Estados Unidos: recompra el control.

Comess Group, Pizzería Carlos, Carrefour, Día: hay modelos que dan para libros. Todos pueden tener sentido, en su momento. El error es confundir el momento.

Si tu local funciona porque estás tú, todavía no tienes nada que vender. Cuando funciona sin ti, con recetas, procesos y unos números que aguantan el canon, la franquicia es una forma de crecer más rápido. Antes, es poner tu marca en manos de otro sin manual. Y sin prisa: el que franquicia pronto acaba recomprando caro.

No se franquicia una marca. Se franquicia un sistema. Y casi nadie lo tiene.

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