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Caso real · anonimizado

El sistema de pricing de un grupo premium de Madrid

Qchillo · septiembre de 2026

Un grupo de restauración premium de Madrid, con varios locales, venta online y delivery propio. Nos pidió mirar sus precios. Esto es lo que encontramos y lo que propusimos, sin nombres ni euros: los porcentajes son los reales; los importes se quedan con el cliente.

Todo está hecho desde fuera, con precios públicos verificados, sin ver un solo número interno.

1. Lo que encontramos

Cuatro canales propios, cuatro políticas de precio, y ninguna declarada.

Y lo que estaba bien, que también va en el informe: el precio único entre locales parecidos, el canal propio bien montado —el dato del cliente se queda en casa— y los platos de ticket alto, que ya llevaban su prima en delivery.

2. La conclusión que cambia la conversación sobre plataformas

El grupo no estaba en Uber Eats por buenas razones: control de la experiencia, el dato del cliente y no pagar comisión. Pero el descuento que se aplicaba a sí mismo en su delivery era mayor que esa comisión.

En el plato más descontado, venderlo en plataforma al precio de sala deja un 18 % más por plato que en su delivery propio con la comisión de salida del 30 %, y un 35 % más si se negocia el 20 %. Y el repartidor lo pone la plataforma.

Tres cosas que aprendimos operando en plataforma y que van en cualquier modelo que hagamos:

3. El método: dos motores, no uno

Mezclar los dos es el error que invalida la mitad de los análisis de pricing. Cuando el cliente mete su coste real, el modelo entero se recalcula.

Cada subida propuesta lleva además cuántas ventas se pueden perder y seguir ganando lo mismo. En las subidas grandes del delivery el colchón rondaba o pasaba del 50 %. En una, era del 6 %: esa no se ejecuta, se prueba.

4. Lo que propusimos

5. Lo que recibe el cliente

Un documento como este con sus nombres y sus euros, el modelo completo en una hoja de cálculo con todas las fórmulas a la vista, y un panel donde sube sus ventas y los porcentajes pasan a ser euros al mes.

Antes de tocar un precio se firma la línea base: la foto de cómo está hoy. No cobramos por horas: cobramos por lo que mejora, medido contra esa foto. Cómo cobramos →